“A mayor riesgo, mayor ganancia”. El empleado x sacó cuentas. Hace 5 años, ganaba 30,000 pesos después de impuestos. Si seguía a ese ritmo, necesitaría más de 10 años para duplicar su ingreso, siempre y cuando tuviera un incremento promedio del 10% de su sueldo, y claro, buenas prestaciones. Posiblemente podría dar un salto o dos en la escalera corporativa que le permitirían duplicar su ingreso en menor tiempo. Pero también habría que descontar la inflación anual, de al menos un 4%. Además, todo esto sucedería siempre y cuando no perdiera su empleo, vendieran su empresa o quebrara debido a alguna crisis económica.
Confiando en su gran dedicación, decidió dar el paso al mundo del emprendedor. Tenía 5 meses de sueldo como colchón económico. Decidió abrir un negocio de consultoría. Trabajó por las noches en su Plan de Negocios. También decidió liquidar las deudas que tenía y gestionar una línea de crédito con su banco, por si acaso.
Un ex compañero que tiempo atrás había tomado el mismo camino le recomendó que contratara un coach de negocios al menos los primeros 3 meses.
El día que renunció a su empleo “seguro” su familia pensó que se había vuelto loco. Acondicionó un área de su casa. Contrató servicio telefónico completo, incluyendo un servicio de asistente virtual. Completó su equipo de oficina con una pequeña laptop y una página web lista para interactuar con las nuevas tendencias incluyendo desde hace pocos años la conocida web 2.0
Decidió que su mayor activo era su tiempo, por lo que se aseguró de dedicarle al menos 12 horas diarias a su negocio durante 5 días a la semana. Contrató a una agencia de publicidad para la creación de su imagen, incluyendo marca, logotipo, papelería básica y la primera parte de un plan de marketing.
Colgó frente a su escritorio una imagen de Winston Churchil con la leyenda “Nunca, nunca, nunca abandones”.
Su estrategia de ventas fué buscar 8 clientes de pequeño y mediano nivel para cubrir los gastos básicos en corto tiempo. Comezó tocando puertas en grandes compañías con el objetivo de conseguir 1 o 2 grandes contratos en el mediano y largo plazo.
Lo más importante fué que entendió la importancia de establecer y alcanzar todas las metas que se propuso. Se dió cuenta que lo ikmportante no era el objetivo, sino en lo que se convertía cada vez que alcanzaba cada meta.
A pesar de tanta planeación y disciplina, los primeros 3 años hubo situaciones no previstas en la economía nacional y mundial. Tuvo un accidente de tránsito que lo mantuvo 2 meses sin poder trabajar. Prácticamente durante esos años sobrevivió con la mitad de sus ingresos originales. Pero cada mañana, las palabras de Churchil lo motivaban a seguir. Decidió que si siempre excedía las expectativas de sus clientes, tarde o temprano, cosecharía los frutos de tanto sacrificio.
Hoy, tiene una plantilla de 5 empleados. Decidió rentar una oficina dentro de un edificio corporativo y factura más de 2 millones de pesos al mes en servicios de consultoría. Su márgen de utilidad es del 50% de sus ventas. Sus mayores ingresos provienen de clientes extranjeros que lo contratan por medio de su presencia en internet, donde por cierto, tiene más de 400,000 visitantes al mes.
Hoy, no se arrepiente de haber tomado la decisión de independizarse. El camino ha sido duro, muy duro. Ha sacrificado mucho, incluyendo tiempo con su familia. Pero el simple hecho de estar percibiendo mas del 1,000% que sus ex compañeros y estar dando trabajo a 5 personas, lo hacen sentir satisfecho.
Todo lo anterior suena muy bien. Sin embargo, por mucha planeación y estrategia, son pocos los negocios que sobreviven sus primeros años. Creo yo que eso se debe a que una vez que el empleado se convierte en dueño, necesita conocer sus propias reacciones a la adversidad y al éxito temporal. Además, un dueño es experto en finanzas, impuestos, administración, cobranza, publicidad, ventas, recursos humanos y producción. Está tan ocupado en desarrollar su negocio que se olvida de buscar prospectos y contactos todo el tiempo. No tiene tanto tiempo para seguirse preparando y por si fuera poco, todo el tiempo tiene que poner su mejor cara, para no preocupar a su familia, sus empleados, clientes y proveedores.
Con todo esto, vale la pena el riesgo, a seguir esperando el 10% de incremento anual mas prestaciones.